A partir del formalismo ruso hay que considerar a Mijail M. Bajtin, Iuri M. Lotman y la Escuela de Tartu, que desarrollarán algunos aspectos ya tratados por el Formalismo e introducirán otros nuevos. Mijail M. Bajtin (1895-1975), una de las figuras más fascinantes y enigmáticas de la cultura europea de la mitad del siglo XX según Todorov, mantiene perspectivas más sociológicas. Su obra se difunde con la reedición, en 1963, de Problemas de la poética de Dostoievski (1929).

Iuri M. Lotman (1922-1993) y la Escuela de Tartu se conocen, especialmente, según Todorov, a principios de la década de los 60, época de un renovado interés por la semiótica (Simposio de 1962 en Moscú, reediciones de algunos textos, etc.)

1. MIJAIL M.BAJTIN (1895-1975) 

 Las obras más importantes de Bajtin traducidas son.

La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento (1965).

– Problemas de la poética de Dostoievski (1963), donde expone su concepto de polifonía textual.

Teoría y estética de la novela (1975), trabajo en que analiza las estructuras novelescas.

Estética de la creación verbal (1979), recopilación de trabajos sobre estética e historia literaria

La obra de Bajtin supone un nuevo enfoque para la teoría literaria. Su conocimiento en Occidente se debe a representantes del formalismo francés como Julia Kristeva («Une poétique ruinée», prólogo a la reedición de La Poétique de Dostcuíevski, 1970) y Tzvetan Todorov (Mikhail Bakhtin. Le principe dialogique, 1981).

En España destaca el trabajo de Alicia Yllera, Tatiana Bubnova (traductora de su obra en 1980), y Graciela Reyes, que utiliza el concepto bajtiniano de “polifonía textual” (Polifonía textual. La citación en el relato literario (1985), Iris M. Zavala dedica al autor el ensayo La posmodernidad y Mijail Bajtin. Una poética dialógica (1991).

1.1. CÍRCULO DE BAJTÍN, era el nombre de un grupo de amigos que, en los años 1920-1930, trabajaban juntos. Además de Bajtín, se cuenta a Matvej Isaevitch Kagan (1889-1937), Pavel Nikolaevich Medvedev (1891-1938), Lev Vasil’evich Pumpjanskij (1891-1940), Ivan Ivanovich Sollertinskij (1902-1944) y Valentin Nikolaevich Voloshinov (1895-1936). Hay una polémica abierta sobre la atribución de paternidad de los «textos controvertidos» de Medvedev y Voloshinov, textos de Voloshinov que versan sobre la filosofía del lenguaje y sobre el freudismo (El signo ideológico y la filosofía del lenguaje, 1930), y de Pavel Medvedev sobre el formalismo ruso (El método formal en los estudios literarios, 1928).

1.2. BAJTIN Y EL FORMALISMO RUSO. Los componentes del Círculo de Bajtin, (como el propio M. Bajtin) se enfrentan al formalismo en cuestiones fundamentales, pese a compartir algunos intereses y puntos de vista.

Bajtín da un enfoque marxista a la lingüística de Saussure: toda ideología está vinculada a su materia social, el lenguaje.

Bajtín también desecha la noción formalista de que la obra es unificada. Considera que la obra puede poseer diversos niveles de dominantes con sus respectivos elementos funcionales.

A) LAS CRÍTICAS AL FORMALISMO RUSO parten de su propio concepto de “poética”. En El problema del contenido, del material y de la forma en la obra literaria (1924), Bajtin considera que la poética está constituída por el contenido (lo cognoscitivo y lo ético, la realidad para Bajtin), el material y la forma.

Lo “cognoscitivo” hace referencia al componente simbolizado o referencial, el conjunto de ideas históricas, filosóficas, etc.

Lo “ético” alude al comportamiento representado por personajes (en el que se basa en re-conocimiento que implica toda experiencia literaria).

Un tercer componente del contenido será la habilidad estética del autor  “para que reconozcamos en las ideas, en la acciones peculiares y, en último término, en los discursos de los personajes las voces representativas (discursos-roles sociales característicos: el político, el funcionario, el sacerdote…) de un determinado cronotropo. Término éste de gran difusión crítica que designa la sociedad en un momento y en un lugar determinados. Al reproducir cada personaje de una narración con su lenguaje ficcional una “voz” representativa del escenario social, el conjunto “dialógico” que forman todas las voces en el contexto de una novela o narración se representa como “polifonía” narrativa o pluralidad concertada de “voces”.  (Crítica Literaria, García Berrio y Hernández Fernández, pág.19.

Critica a los formalistas en varios puntos:

1. Carencia de una estética general. Los formalistas, según Bajtin, tratan de construir un sistema de juicios científicos sobre el arte literario “indepen­dientemente de los problemas de la esencia del arte en general”, en la cual debería integrarse la poética de forma natural, y no como un dominio aislado.

2. Dependencia excesiva de la lingüística. Sin una estética general en la que englobarse, la poética se subordina a la lingüística, elevada a ocupar el papel que estaba destinado a la estética. Hay una sobrevaloración del material lingüístico, concediendo un valor excesivo a la forma, mientras todos los demás valores expresados por el artista (éticos, religiosos, expresivos) son, para los formalistas, simples metáforas. Eso convierte la estética formalista en una estética material.

3. Limitaciones de la estética material. La estética material, centrada exclusivamente en el componente lingüístico, se hace nefasta cuando intenta comprender la obra en su singularidad y su significación estéticas, y provoca errores insuperables, entre los que Bajtin destaca cinco:

3.1. Incapacidad para definir la forma artística. La estética material es incapaz de comprender y definir la forma artística, porque olvida que toda forma es sostenida por una intención emocional y voli­tiva (del artista y el receptor), y se halla orientada hacia algún valor exterior al simplemente material.

3.2. Imposibilidad de comprender el “objeto estético”. La estética material sólo llega a la obra como objeto de la física o la lingüística.

3.3. Confusión de “formas arquitectónicas” y “formas composicionales”. Bajtin distingue entre formas arquitectónicas y procedimientos composicionales. El formalismo confunde entre el aspecto estético abstracto (formas arquitectónicas), y las formas concretas perceptibles físicamente (procedimientos composicionales).

3.4. Incomprensión de lo “estético” en general, porque no hay, en la estética material, un material organizado, una técnica.

3.5. Incapacidad para fundar la historia del arte. Al aislar las artes, y tratar la obra como cosas, la estética material solo puede ofrecer un cuadro cronológico de las modificaciones de los procedimientos técnicos de un arte dado.

…las conocidas censuras de Mijaíl Bajtín a los conceptos de contenido y forma en la escuela rusa del método formal. AL reclamar Bajtín la diferencia entre formas composicionales (combinatoria de estructuras sintácticas y expresivas inmanentes al texto constituido) contempladas habitualmente por los análisis formalistas de “literariedad”, y formas arquitectónicas (amplias categorías culturales, como lo cómico, lo dramático, etc.) constitutivas del sistema estético de la Literatura, Bajtín apuntaba a la inespecifidad e insuficiencia estética de los rasgos estrictamente lingüístico-textuales a los que designaba como el material de la obra literaria”. (Crítica Literaria, García Berrio y Hernández Fernández, pág.56.)

B) Pero Bajtin y el formalismo también tienen INTERESES COMPARTIDOS, en especial la utilidad de la estética material para la descripción de la obra artística.

1.3. CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE BAJTIN.  Es difícil adscribir a Bajtin a una corriente concreta de pensamiento. Su concepción del lenguaje deriva de la idea de que todo producto ideológico es un signo, en cuanto que tiene una significación. “La palabra es el fenómeno ideológico por excelencia”, dice Voloshinov (1929). Ponen de manifiesto el carácter heterogéneo del lenguaje (heterogeneidad ya descubierta por Jakobson y el Círculo Lingüístico de Praga, que teorizaron sobre las distintas funciones sociales del lenguaje). Para Bajtin, el lenguaje y la palabra “son el indicador más sensible de las transformaciones sociales”. El profesor Manuel Asensi dice: al hablar de transformación social hay que tener en cuenta que en ella participan agentes sociales y clases sociales en conflicto, de manera que lo que el lenguaje “refleje” será también conflictivo, dispar, heterogéneo. […]; mientras la clase dominante pretende homogeneizar y eternizar su modo lingüístico, las clases dominadas tratan de hacerlo saltar, acelerándolo, cambiándolo (Historia de la Teoría de la literatura, vol. II, pág.460). El signo, más que reflejar, refracta.

1.3.1. PENSAMIENTO DIVERSIFICADO Y ASISTEMÁTICO pero con dos facetas fundamentales (dejando a un lado sus teorías generales sobre estética que no interesan aquí, porque Bajtin puede ser considerado como filósofo, filólogo y teórico de la literatura):

– la del teorizador de la novela y de la prosa en sus aspectos estructurales, estilís­ticos e históricos,

– la del lingüista interesado en el análisis del discurso, el lenguaje como enunciación y como enunciado.

 1.3.2. TEORÍA DE LA NOVELA. La novela es el género dialógico por excelencia, el que presenta un conglomerado más rico, un sistema dialógico más variado de imágenes, de “lenguas” y de estilos. Para bajtin, el género de la novela está vinculado al despertar histórico de las clases bajas. Bajtin considera que la novela, más que un género, es un antigénero que rompe con la armonía de los demás géneros (“La palabra en la novela”, 1935; Épica y novela”, 1941; Rabelais y su mundo, 1940 y 1965).

La novela es un fenómeno pluriestilístico, plurilingual y plurivocal, en el que se parodia los demás géneros, se desenmascaran sus convencionalismos dándoles un sentido nuevo.

Introduce la idea de POLIFONÍA; refiriéndose a la obra de Dostoievski dice:  “No se intentará de orquestar los diversos puntos de los personajes. La conciencia de éstos no se funde con la del autor ni se subordina, a su punto de vista, sino que conserva su integridad e independencia: No son sólo objetos del universo del autor, sino sujetos a su propio mundo significante”.

 1.3.3. Esta es la base de la llamada LINGÜÍSTICA DEL DISCURSO. Bajtin señalaba que la lingüística se había limitado hasta entonces a estudiar las unidades menores del discurso, desde el fonema a la oración, sin pasar del dominio del nivel de la sintaxis. La apropiación del discurso del otro es un procedimiento que forma parte de un fenómeno más general, el de los géneros del discurso, “moldes” que gobiernan la interacción entre el “yo” y el “tú” hablantes. Los géneros son variadísimos, y en ellos la unidad básica es el enunciado: igual que, para Bajtin, sin género líterario no podría existir la literatura, sin género discursivo no podría existir la comunicación. En esta lingüística del discurso se enmarca la teoría del enunciado, según la cual, en todo enunciado hay dos aspectos:

uno reiterable, que procede de la lengua, y que es común a numerosos enunciados;

otro único, que desborda lo lingüístico y viene dado por el contexto de enunciación

 Este carácter de “único” representa lo individual, donde reside el significado del texto. Es la parte del enunciado donde se da una relación con la verdad, la justicia, la belleza, el bien, la historia.

El conjunto de los enunciados de una comunidad constituye su vida verbal, y ésta se caracteriza por la heterología.  Entre los enunciados se pueden establecer distintas relaciones, de forma que ningún enunciado puede entenderse al margen de esas relaciones, a las que Bajtin denomina relaciones dialógicas (fenómeno del discurso ajeno, precursor de lo que luego se llamaría “intertextualidad”, un enunciado “se apropia” de otro enunciado). El género dialógico por excelencia es la novela.

Bajtin cree que lo individual y lo social son simultáneos, no opuestos, y, por tanto, presentan una estructura dialógica: al hablar, coexisten lo personal y lo colectivo, de forma que la función comunicativa de la lengua no puede analizarse solo desde el punto de vista del hablante: es en la interacción con el receptor donde tiene lugar la significación: “Toda palabra expresa a “una persona” en relación con “la otra, dice Voloshinov (1929)

A la hora de considerar lo peculiar y único de un enunciado, hay que examinarlo en situación, en la comunicación verbal que se da en el interior de un dominio concreto, y en relación con otros enunciados, con los que establece relaciones particulares de natu­raleza dialógica, intertextual.

 1.3.4. DIALOGISMO La clave de todo el pensamiento de Bajtin es probablemente el concepto de dialogismo formulado ya en 1924, en El problema del contenido, del material y de la forma en la obra literaria, que aplica al lenguaje, a la historia literaria, a la antropología filosófica, etc.

2. IURI LOTMAN (1922-1993) Y LA SEMIÓTICA RUSA.

Las aportaciones teóricas de Lotman se encuentran reunidas en La estructura del texto artístico (1970), pese a que son muchos sus escritos. Mantiene puntos de contacto con los formalistas pero aplica la semiótica a la cultura y el arte en general, no sólo la literatura. Y es que la semiótica ha estado presente en todos los tiempos como una rama de estudio (los médicos griegos llamaban semiótica a la parte de la medicina centrada en diagnosticar las enfermedades a través de sus signos, los síntomas). Las teorías nominalistas ya se apoyan en el valor de signo, pero suele considerarse a John Locke el introductor del término “semiótica” para referirse a una “ciencia de los signos y de la significación constituida a partir de la lógica concebida como ciencia del lenguaje”; es en el siglo XX cuando Saussure y Pierce hacen de la semiótica una propuesta científica. A partir del Congreso de 1969 se unificaron en “semiótica” los conceptos de semiología y semiótica manejados hasta entonces con matices diferentes (cf. Manuel Asensi, 2003, pág.602-ss)

En el siglo XX Saussure y Pierce hacen de la semiótica una propuesta científica.

A la muerte de Pierce (1914) y de Saussure (1913), las bases de la Semiótica ya están asentadas en EEUU y en Europa en dos tradiciones diferentes. A finales de los 60 ambas tradiciones se ven unificadas en los trabajos de autores como Lotman, Terence Hawkes, Julia Kristeva, J.Derrida y U.Eco.

 2.1. LA SEMIÓTICA RUSA. Con el simposio celebrado en Moscú en 1962 para estudiar los sistemas de los signos, consecuencia del renovado interés por la lógi­ca y la lingüística matemáticas, la cibernética o la traducción automática surgidos unos años antes, se da el nacimiento de la conocida semiótica rusa (en 1961, la Universidad de Gorki celebró un Simposio para la aplicación de los métodos matemáticos al análisis del lenguaje literario).

 2.1.1. EN EL SIMPOSIO CELEBRADO EN MOSCÚ EN 1962, al que no asiste Lotman, se perciben ya algunas caracte­rísticas de la semiótica rusa:

 2.1.2. LAS ESCUELAS DE VERANO de Tartu (Estonia) celebradas desde 1964, dará lugar a la publicación, por parte de Iuri Lotman, de los trabajos presentados: Trabajos sobre los sistemas de signos. Se han determinado un primer período (1964-1970), centrado en el estudio de la literatura, y un segundo período con los trabajos de la década de los 70, más próximos a estudios de la cultura como sistema de signos. Además de Lotman destacan Boris A. Upspenskij, Z.G. Ming, S.S. Averincev y V.V. Ivanov.

 2.1.3. REPRESENTANTES de la Semiótica rusa son, según Françoise Lhoest (Regards sur la sémiotique soviétique, 1979, y traductora de algunos textos fundamentales):

– A. A. Zaliznjak, lingüista;  V. N. Toporov y V. V. Ivanov, especialistas en mitología y religión eslava e indoeuropea; T. J. Elizarenkova especialista en lengua y mitología de los Veda; E. M. Meletinskij, especialista en fol­klore y mitología de muy diversos países; A. J. Syrkin, especialista en la India; A. J. Gurevic., historiador y germanista;  Boris A. Uspenski, autor de Poética de la composición (1970), traducido al inglés en 1973;  Iuri M. Lotman

Bajo la dirección de Iuri Lotman, el TZS realizó publicaciones en dos períodos:

-1964-1970: centrado en el estudio de la literatura,

 -década de los 70: trabajos más próximos a estudios de la cultura como sistema de signos.

•El primer número de TZS fue el libro de Iuri M.Lotman Lecciones de poética estructural (1964)
•El segundo número (el primero colectivo) matiza sobre el objeto de estudio:  “El  conjunto de problemas que es preciso abordar analizando el mito, el folklore, el ritual, la literatura, las artes plásticas como sistemas sígnicos de modelización es tan variado, y la cantidad de cuestiones sin resolver es tan grande que difícilmente los miembros de la Escuela de verano podían llegar a una misma opinión. La redacción no consideraba útil uniformar artificialmente los puntos de vista”.
•La Escuela de Tartu no propone una doctrina única ni un metalenguaje único.

 2.1.4. CARACTERÍSTICAS DE LA SEMIÓTICA RUSA son las siguientes:

– no forman un grupo netamente separado de otros estudiosos,

– predominan los trabajos concretos, prácticos, en lingüística, poética, semiótica de la cultura, junto a discusiones teóricas acerca de los sistemas sig­nificantes,

-su medio de difusión son los artículos cortos, más que las grandes monografías.

El resultado de todo ello es “un mosaico multiforme y multicolor”, según F. Lhoest.

2.2. IURI LOTMAN Es el representante de la semiótica  rusa más conocido en Occiden­te, y se han hecho muchas traducciones de sus trabajos. Fue Historiador de la literatura formado en Leningrado, donde siguió la tradi­ción de Eichenbaum y Tinianov, y, antes de dedicarse a la semiótica, era un espe­cialista en el siglo XVIII y principios del siglo XIX. Su obra va del estudio de determinados materiales concretos, la literatura, al conjunto global en que se enmarcan dichas obras completas, es decir, de la parte al todo, del estudio de distintos tipos de lenguajes a la idea globalizadora de semiosfera, y a través del concepto de cultura. Su concepción del signo se establece en el marco de las relaciones entre los distintos sistemas de signos.

 2.2.1. Lotman centra sus Lecciones de poética estructural (1964) en la SEMIÓTICA RUSA. Este libro será básico para su libro más conocido y tra­ducido, La estructura del texto artístico (1970), calificado de “obra sintética y sistemática” por Todorov.

2.2.2. Lotman considera la cultura como un texto y un texto se define como una expresión (se manifiesta por determinado sistema de signos), una delimitación (con unprincipio y un final) y una estructura (el texto es un todo organizado cuyos elementos se interrelacionan). Lotman desarrolla una SEMIÓTICA DE LA CULTURA en Sobre la tipología de la cultura (1970), Sobre el mecanismo semiótico de la cul­tura (1971), en colaboración con Uspenskij, y Semiótica del cine y problemas de estética (1973).

“La cultura se estudia como texto, aunque se trata «de un texto complejamente organizado que se dispersa en una jerarquía de `textos dentro de otros textos¨ y que forma complejas entretejeduras de textos». En este texto de cultura puede entrar también, simultáneamente en calidad de texto y de mecanismo de creación de textos, la Ciudad (por ejemplo, san Petersburgo)”. ( “La Escuela de Tartu como Escuela”, Peeter Torop,  pág. 8).

2.2.3. Lotman distingue entre lenguajes naturales y lenguajes artificiales: el texto literario es un producto de, al menos, dos lenguajes superpuestos, ya que el lector debe conocer el código de la lengua y además el código literario. El concepto fundamental de SISTEMA MODELIZANTE SECUNDARIO  (frente al Sistema Modalizante Primario, que son las lenguas naturales) es explicado por Lotman (La estructura del texto artístico, 1970), siguiendo la hipótesis Sapir-Whorf, según la cual la lengua determina la organización socio cultural y la visión del mundo de una colectividad.

 La lengua natural es sistema porque posee las características de cualquier objeto semiótico (interdependencia, funcionalidad y diferencialidad); es modelizante porque modela, construye la visión de mundo de aquellos que la usan. Dicho de otra manera, un sistema modelizante es aquel a través del cual una comunidad o indivi­duo percibe el mundo, al tiempo que modela ese mundo para él. Así, una lengua natural como el español es un sistema modelizante por­que a través de ella tenemos una concepción del mundo, y nuestra experiencia vital está determinada por ese sistema lingüístico.

Todos los sistemas semióticos se construyen siguiendo el tipo del lenguaje natural, y son sistemas semióticos o modelizantes secundarios, para diferenciarlos de las lenguas naturales y de los metalenguajes científicos. El arte es un lenguaje secundario, y la obra de arte es un texto construido con ese lenguaje. Esta es la tesis fundamental de la semiótica rusa, que Lotman apli­ca a la obra de arte literaria.

2.2.4. Lotman considera que el sistema semiótico literario no es un sistema aislado y no puede ser estudiado en sí mismo, sino que hay que entenderlo a partir de las complejas relaciones que mantiene con el resto de sistemas de signos que componen una cultura. Lotman habla de un “continuum” semiótico al que él y la escuela de Tartu denominan “SEMIOSFERA” (Lotman, 1984): el espacio semiótico es considerado como un espacio único, delimitado por fronteras y caracterizado por la irregularidad semiótica.