La lingüística generativa, (o la transformacional, GGT)  de Chomsky propició una forma nueva de enfocar determinado problemas de estilo literario. En este tipo de trabajos, el punto de partida lingüístico determina un análisis del lenguaje poético o literario que se fundamenta en una gramática generativa, bien la del lenguaje común, o bien una gramática especialmente construida para el lenguaje poético.

1. LA GRAMÁTICA GENERATIVA COMO BASE TEÓRICA DEL ESTUDIO LITERARIO

El objetivo del generativista es construir una  gramática que genere todas las frases gramaticales correctas de una lengua, es decir, una gramática que formule unas reglas con las que explicar dichas frases. Evidentemente, el lingüista se enfrentará con problemas para explicar ciertos textos literarios, especialmente poéticos del siglos XX (a partir de las vanguardias), que la gramática de la lengua estándar consideraría agramaticales.

La teoría generativa cuenta con conceptos capaces de situar el lenguaje literario en una escala, pudiéndose hablar de grados de gramaticalidad y de desviación; también hay ciertos  fenómenos o intuiciones estilísticas que pueden justificarse lingüísticamente a partir de una descripción de tipo generativista. En el contexto español, F. Lázaro Carreter (La lingüística norteamericana y los estudios literarios en la última década, 1969) establece una triple división de los escritores según su comportamiento frente al contexto lingüístico (o sea, frente al conjunto de formas del lenguaje, del discurso y esquemas de lengua común):

– Los escritores que actúan con libertad absoluta frente al contexto.

– Los que se pliegan completamente a las necesidades del contexto.

– Los que se pliegan al contexto supraindividual, pero dentro de él manifiestan su  individualidad.

Lázaro Carreter piensa que los métodos ideados para el análisis del lenguaje estándar  no son aplicables a todas las obras y resultan ineficaces si se trata de escritores que actúan con absoluta libertad.

“Ello supone que una gran parte de la poesía contemporánea es, hoy por hoy, inabordable por la lingüística. Nunca como en estos casos alcanza tanto significado la afirmación de que comprender un poema consiste sustancialmente en aprender un lenguaje. A pesar de ello, los problemas presentados por el lenguaje poético pueden englobarse hoy en día dentro de la cuestión de los grados de gramaticalidad. (1969)

1.a. NOAM CHOMSKY Y EL ESTUDIO DEL ESTILO

En la teoría generativa transformacional de Noam Chomsky –Estructuras sintácticas (1957) y Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965)–, la gramática de una lengua se propone como una descripción de la competencia intrínseca del hablante-oyente ideal, y del conjunto de reglas mediante las cuales se generan oraciones gramaticalmente correctas. Puesto que obra literaria entraría en el campo de las realizaciones lingüísticas concretas (la actuación), la teoría generativista se muestra incapaz de abordarlas.

Sólo en 1965, Chomsky facilita el acceso a la consideración de los hechos estilísticos (desviaciones) al señalar que el estudio de la competencia es la base del estudio de la actuación. En Aspectos de la teoría de la sintaxis (1965), Chomsky afirma que las inversiones estilísticas del orden de los elementos de una frase no deben ser explicadas a partir de transformaciones y reglas gramaticales, sino a partir de reglas de reordenamiento estilístico, que se sitúan en el estudio de la actuación.

Chomsky trata la  cuestión de los grados de gramaticalidad, señalando tres tipos generales de desviación. Pero hay frases tenidas como desviadas que no son raras en un contexto poético.

Chomsky afirma que la gramática engendra directamente la lengua que se compone exclusivamente de las frases no desviadas, y que engendra todas las otras secuencias de manera derivada. Por tanto, la estilística cuenta con la posibilidad de fundarse en esa parte de la gramática que engendra de manera derivada ciertas frases desviadas, y es esta posibilidad la que aprovecharán algunos críticos para aplicar la gramática generativa a estudio del estilo (Noam Chomsky, en declaraciones a Mitsou Ronat en 1977, se desentiende de los problemas del estilo y de la “poética generativa”, que caerían dentro del campo de la actuación, Todos estos trabajos son muy interesantes. Sólo que como yo no he contribuído en estos para nada, no me siento habilitado para hablar de ellos” (1977).

1.b. EL CONGRESO DE BLOOMINGTON de 1958.

En 1957 Chomsky publica Estructuras sintácticas, que marca un giro nuevo en la dirección de la lingüística, sobre todo en la lingüística americana. En 1958 se celebra el congreso de Bloomington (Indiana), en que los problemas literarios de estilo se abordan desde una perspectiva lingüística. El acercamiento de los estudiosos de la literatura a la lingüística generativa se refleja en los trabajos de Sol Saporta y de G. F. Voegelin, que intentan extender la gramática de la lengua común a la explicación del lenguaje literario.

Sol Saporta presenta “La aplicación de la lingüística al estudio del lenguaje poético”, donde plantea tres posibilidades de considerar la poesía en relación con la lengua y el arte:

– La poesía es una subclase de lengua.

– La poesía no es lengua, sino arte.

– La poesía constituye el puente entre la lengua y el arte.

Si la poesía es considerada como una subclase de lenguaje, no puede ser estudiada con los mismos métodos lingüísticos que el lenguaje común. Saporta recurre a los grados de gramaticalidad, teorizados por Chomsky (1956), para afirmar que, si en la lengua estándar las secuencias se ordenan de algún modo respecto a su grado de gramaticalidad, tal vez se pueda considerar que el lenguaje poético ofrece una gramaticalidad de nivel más bajo.

Así pues, a partir de la teoría de los grados de gramaticalidad es factible aplicar la lingüística a la poesía mediante “la reintroducción, dentro del conjunto, de datos que habían sido excluidos” en el análisis del lenguaje meramente comunicativo. Una gramática apta para el estudio de la poesía analizará frases poéticas que en la gramática de la lengua estándar se considerarían agramaticales. Por tanto, las desviaciones del lenguaje poético respecto a la norma se caracterizan, de un lado, por la eliminación de algunas restricciones de la gramática estándar, y, de otro, por la introducción de nuevas restricciones, como puede ser la rima, por ejemplo.

G. F. Voegelin, en “Expresiones casuales y no casuales”, también propone la construcción de  una gramática que explique las expresiones casuales (las del lenguaje estándar),  y las no casuales, como pueden ser las de la poesía, buscando construir una gramática que describiera una estructura unificada del lenguaje.

1.c. TEUN ADRIANUS VAN DIJK

Teun A. van Dijk aborda el problema de las relaciones entre la poética y la gramática generativa en “Modeles génératifs en théorie littéraire” (1973, en Essais de la théorie du texte, Bouazis, Charles ed.). La poética se sirve de teorías elaboradas en el dominio gramatical que no pueden dar respuesta a parte de las cuestiones que enfoca, por lo que parece necesario  desarrollar otros modelos –independientes o tomados de las matemáticas, la lógica y las ciencias sociales–  para responder a las cuestiones en las que se interesa el teórico de la literatura.

Según el autor, aunque la gramática y la poética pertenecen a dominios diferentes, es posible que aquella establezca distintas funciones en la poética: función aplicativa, función extensiva y función analógica.

-APLICACIÓN: consiste en una descripción estructural de las frases tal como aparecen en el texto literario, que serán calificadas de gramaticales, agramaticales o semigramaticales. Esta descripción puede  ser considerada como descripción estilística.

-EXTENSIÓN: la función extensiva de la gramática a la poética se da cuando el teórico la adapta a sus fines particulares, lo que puede hacer de tres formas posibles:

– Incluyendo en la gramática normal una serie de reglas de transformación facultativas suplementarias, que puedan dar cuenta de ciertas estructuras sintácticas, semánticas y fonológicas que caracterizan sistemáticamente la frase literaria de cierto periodo.

– Integrando reglas que especifiquen superestructuras que no son engendradas por la gramática normal.

– Construyendo una gramática textual que especifique formalmente todos los textos gramaticales de una lengua con sus descripciones estructurales.

-ANALOGÍA: la función analógica entre la gramática generativa y la poética consistiría en construir una gramática autónoma de la literatura inspirada en los principios teóricos que fundamentan la gramática generativa.

T. A. van Dijk resume las aportaciones de la gramática generativa a la estilística por los siguientes logros:

–La  descripción de la estructura de la frase

–La introducción de nociones muy útiles (estructura de superficie, estructura profunda, regla, transformación, competencia, actuación…)

–El uso de métodos deductivos y algorítmicos capaces de sistematizar conocimientos.

–La  apertura de vías hacia otras gramáticas generativas, matemáticas y lógicas, indispensables para la representación de las estructuras literarias de los textos.

[Para ver algunos textos de van Dijk, pulsa aquí]

2. ALGUNOS TRABAJOS DE ESTILÍSTICA GENERATIVA

Tras los primeros acercamientos a la estilística desde una perspectiva generativa que se presentaron en el congreso de Bloomington, otros autores siguieron el mismo camino de aproximación.

2.a. SAMUEL R.LEVIN

Además de la propuesta de los emparejamientos o couplings, Samuel R. Levin sigue a Roman Jakobson en su teoría sobre la función poética. En Estructuras lingüísticas en la poesía (1962) Levin diferencia entre la poesía y la lengua común por la manera especial en que el lenguaje poético se ordena y distribuye. Así, a partir de esta distinción y de la concepción chomskiana de la gramática, se puede admitir una gramática específica del lenguaje poético, una teoría explicativa de la función poética (aunque para esbozar esa teoría, Levin  recurre a la lingüística estructural más que a la generativa).

Posteriormente Levin, en su comunicación “Poesía y gramaticalidad” (publicada en 1964) sostiene que, dependiendo de los criterios que se adopten a la hora de construirla, una gramática puede incluir y explicar como aceptables demasiadas frases o muy pocas. Si no existe una regla para engendrar ciertas frases o cuando en la regla formulada se introducen restricciones que impiden la generación y explicación aceptable de una secuencia particular, se aceptarán muy pocas frases como gramaticales. En poesía son frecuentes estas frases que no genera la gramática, o que impide que se generen; para que sean aceptables, es necesario introducir nuevas reglas o transformar ciertos elementos de una clase a otra (convertir un verbo en un sustantivo, por ejemplo).

En Some uses of the grammar in poetic analysis (1971), Levin plantea la conveniencia de ampliar la gramática hasta que pueda explicar las frases de un poema. Puesto que las gramáticas suelen limitarse a lo que se llama lenguaje estándar, cualquier intento de elaborar una gramática directa e inmediatamente adecuada a la poesía necesitaría incluir un gran número de reglas especiales, particulares.

Pero aún limitándose a una gramática exclusivamente dirigida al lenguaje común, de las tesis de la lingüística generativa se derivan ciertas consecuencias importantes para el análisis de la poesía:

  1. la cuestión del lenguaje desviado se vincula a los grados de gramaticalidad de la GG
  2. la noción de competencia llingüística, que se manifiesta por ciertos juicios intuitivos, justifica que ciertos enunciados se consideren lenguaje poético y no lenguaje común: se trataría de comprobar lingüísticamente nuestra competencia poética.

Levin se mantiene fiel a su idea de 1962 de que la gramática de la lengua estándar no tiene por qué explicar el lenguaje poético. Pero también defiende que el estudio del lenguaje poético se lleva a cabo a partir de ciertos límites establecidos por la gramática estándar.

2.b. RICHARD OHMANN

En “Generative grammars and the concept of literary style” (1964), R. Ohmann plantea la posibilidad de construir una estilística generativa a partir de la gramática de la lengua estándar.

El estilo es una forma de escribir, y el estudioso de la literatura o el lector poseen también lo que podría llamarse la intuición estilística de la especificidad de un escritor. Los múltiples métodos críticos (cita hasta doce) que intentan explicar el estilo han fracasado porque carecen de una base teórica lingüística y semántica; pero los avences de la GGT permiten clarificar una teoría estilística y aplicarla en el análisis estilístico.

Ohmann define el estilo como “una manera característica de utilizar el aparato transformacional de una lengua”.

En 1966 (“Literature as sentence”), Ohmann propone concebir la literatura como un conjunto de frases, algunas gramaticales, otras agramaticales y otras inacabadas; de lo que se trata es de establecer de qué manera esas frases pueden interesar al estudio de la literatura. Ohmann plantea:

  • La crítica se interesa por la interpretación de la obra.
  • La teoría se interesa por los elementos que producen efectos sobre la interpretación.
  • La frase es el dominio de la estructura gramatical, y, por tanto, del sentido, de la comprensión y de la interpretación.
  • Así, la frase ha de ser tenida en cuenta tanto por la crítica, cuyo fin es la interpretación, como por la teoría que hay detrás de dicha crítica.

La gramática generativa, como teoría más elaborada de la frase, desempeñará un importante papel en el estudio de la literatura.

Resulta, pues, básica la distinción entre estructura profunda y estructura superficial, que, en cierta manera, Ohmann identifica con las tradicionales nociones de fondo y forma, respectivamente.

Trata también el concepto de desviación. Ohmann observa que, tanto en verso como en prosa,  la construcción del texto puede ser percibida mejor centrándose en las estructuras profundas de la frase, ya que el estilo se funda en una elección sintáctica, y esa elección corresponde a modos de significación.

En poesía las frases desviadas, tan frecuentes en ella, ofrecen varias posibilidades de interpretación, y es el lector el que elige una. Las posibilidades interpretativas se dan a partir de la gramática de la lengua estándar, porque el poeta nunca abandona la lengua, sino que se apoya siempre en las estructuras lingüísticas.

2.c. JAMES PETER THORNE

En “Stylistics and generative grammars” (1965), Thorne señala la dificultad de extender la gramática de tal forma que explique tanto las frases correctas como las desviadas que frecuentemente aparecen en la poesía. Lo que propone Thorne es considerar que  esas frases que se resisten a la descripción a partir de la gramática de la lengua común, se consideren parte de una lengua o dialecto diferente. Lógicamente, esa lengua independiente debe contar con una gramática  específica e independiente, adecuada a ella.

El modelo para la construcción de esa gramática especial de la lengua literaria debe ser la gramática estándar. La gramática del lenguaje poético que propugna Thorne implica aprovechar los principios que rigen la gramática del lenguaje común y ampliarlos para construir una gramática capaz de describir los fenómenos poéticos.

Por otra parte, Thorne señala que la intuición desempeña un papel importante en el acercamiento al estilo, ya que leer un poema “es frecuentemente como aprender una lengua extranjera”.

En  “Gramática generativa y análisis estilístico” (1970), Thorne, siguiendo los estudios iniciados por Richard Ohmann, amplia el concepto de estilo y lo aplica a los textos en prosa; die que la mayor parte de los juicios estilísticos tienen que ver con la estructura profunda.

En cuanto a la poesía, Thorne formula la necesidad de construir una gramática especial para cada poema, ya que lo que hace el poeta es crear una nueva lengua (o dialecto), y la tarea del lector consiste en aprenderla.

3. DEFINICIÓN DEL ESTILO

De las posiciones teóricas que hemos expuesto se puede deducir la percepción del lenguaje literario como algo especial cuyo estudio exige ciertos cambios en la teoría lingüística.

3.1. Sol Saporta, que considera el estilo como desviación, caracteriza el lenguaje de la poesía por un nivel más bajo de gramaticalidad, suponiendo que fuera posible la clasificación de las frases en una escala de gramaticalidad. En este sentido, el lenguaje literario sería una desviación de la norma. Pero, en otro sentido, el lenguaje literario puede apartarse de la norma si introduce unas restricciones, como las de la rima, que no tiene la gramática general.

3.2. Samuel R. Levin define el estilo a partir de la propuesta de Archibald A. Hill, “para quien el estilo consiste en el contenido expresado por aquellas relaciones entre elementos lingüísticos que traspasan los límites de la oración, es decir, aquellas relaciones que se dan en textos o en un decurso prolongado”. Por consiguiente, el estilo es un desviarse de la norma, y la estilística se diferenciaría del análisis lingüístico en que éste  se ocupa exclusivamente de los elementos situados dentro de los límites de la oración, y aquella de textos mucho más extensos.

3.3. Richard Ohmann ve el estilo como elección de forma, un estilo es una forma de escribir (1964, “Generative grammars and the concept of literary style”). Pero va más allá al admitir que el estilo puede no estar caracterizado por frases desviadas ni agramaticales y ser estilo.

En Ohmann está presente la idea de que el fondo o idea de una obra puede expresarse de distintas formas, y que estas formas constituirían las diferentes clases de estilo. Por tanto, la dicotomía fondo / forma tiene plena justificación. El fondo se asociaría a las frases subyacentes, a la estructura profunda, y  la forma, a las distintas manifestaciones posibles para una misma frase o  estructuras de superficie, según explica en Literature as sentence (1966).

El estilo es siempre elección entre las posibilidades correctas o implícitas de una lengua. Si esta concepción del estilo no es nueva, al menos merece atención el esfuerzo de formalizar la  elección recurriendo a la teoría lingüística y al método de la gramática generativa transformacional.

3.4. James Peter Thorne: el estilo como dialecto. En  Stylistics and generative grammars (1965), Thorne afirma que el estilo es, en cierta medida, un dialecto o lengua diferente, y que, cuando en un texto se encuentran frases que se resistan a una descripción a partir de la gramática de la lengua común, hay que  considerar que dichas frases pertenecen a un dialecto diferente, que ha de contar con su propia gramática.

Como se ve, la concepción del estilo desde la perspectiva de la lingüística generativa, no propone una concepción nueva del estilo –se sigue operando con conceptos tales como desviación o elección, ya viejos en la estilística–, sino que lo único que propone es intentar formalizar las viejas caracterizaciones del estilo a partir de las nuevas formulaciones lingüísticas, especialmente a partir de los grados de gramaticalidad o del concepto de frase desviada. Lázaro Carreter analiza estas posturas en el capítulo 8 de sus Estudios de lingüística (Ed. Crítica, 2000), titulado  “Lengua literaria frente a lengua común“.

4. LA LINGÜÍSTICA DEL TEXTO

A.van Dijk señala la EXTENSIÓN como una de las funciones de la lingüística en relación con la poética. Una de las posibilidades que abrió la lingüística generativa fue la construcción de gramáticas textuales, como la lingüística del texto, desarrollada sobre todo en Alemania y Holanda en la década de 1970, que trata  de  construir una gramática textual que explique el funcionamiento de unidades supraoracionales extensas –los textos–, desatendidas hasta ahora por la lingüística.

Según T. A. van Dijk la lingüística del texto presenta dos características:

  • Su  alineamiento con algunas teorías anteriores
  • Su insatisfacción ante las teorías lingüísticas que se centran únicamente en la frase como realidad que hay que analizar

La lingüística del texto sigue a la lingüística generativa transformacional y su influencia es evidente en algunos de los conceptos que maneja la lingüística textual, aunque ahora se apliquen al texto y no a la oración: competencia textual, estructura profunda textual (macroestructura), estructura superficial del texto (microestructura), reglas de reescritura o reglas de transformación.

Aún así, la lingüística del texto supera a la lingüística generativa transformacional en el objeto de análisis. Su punto de partida fundamental es el hecho de que, en el marco de la frase, quedan muchas realidades lingüísticas sin explicación, pues nos comunicamos con textos, no con frases. La lingüística del texto se convierte en una  teoría del discurso, y por ello se interesa por disciplinas como la retórica  y la poética, que antiguamente se ocupaban de estudiar el texto en su funcionamiento comunicativo.

El contexto es fundamental en la constitución del significado. La lingüística textual diferencia:

  • co-texto, o contexto verbal –la significación de una frase en relación con las otras frases del texto–,
  • con-texto, o  contexto extralingüístico, en el que se establecen las relaciones pragmáticas, de comunicación lingüística, entre el emisor, el receptor, el contexto, etc.

La teoría textual constituye un ejemplo de la necesidad de superar el inmanentismo, excesivamente apegado a la manifestación lingüística, sin consideración de los factores contextuales. Y dado que los hechos literarios sólo se comprenden a la luz del entorno exterior, contextual, la lingüística del texto proporciona un apoyo extraordinario al estudio y descripción del funcionamiento textual de los hechos contextuales.