A partir del Romanticismo la lengua deja de ser concebida como un instrumento que refleja el mundo exterior y se convierte en el medio de expresar la experiencia individual. El lenguaje pasa a ser visto como expresión del pensamiento, energeia, expresividad, algo que permite llegar al estilo del escritor. En El espejo y la lámpara. Teoría romántica y tradición crítica (1953), Meyer H. Abrams  compara el distinto papel del lenguaje en el clasicismo (un espejo) y en el romanticismo (la lámpara). Esa valoración del lenguaje se mantiene en el s. XX.

LA LENGUA DEJA DER SER CONCEBIDA

COMO UN INSTRUMENTO

QUE REFLEJA EL MUNDO EXTERIOR

La estilística estudia el lenguaje como principal medio para la comprensión de un autor.

Comparte con el Formalismo ruso
•La consideración inmanentista del objeto literario (es decir, centrada en la materialidad del texto)
•La búsqueda de rasgos peculiares en la lengua literaria y poética, que se considera como un dialecto especial, una desviación de la estándar. La ESTILÍSTICA definió las propiedades lingüísticas de la Literatura como violaciones artísticas de la base estándar comunicativa.

La ESTILÍSTICA  surge a partir del interés de la lingüística por la psicología de principios del siglo XX, representado fundamentalmente por la escuela idealista alemana y la saussureana.

–         La escuela idealista alemana considera que el lenguaje es siempre creación individual, de manera que el estilo es todo lo creativo del lenguaje; representantes de esta escuela son K.Vossler y Leo Spitzer.

–          La escuela saussureana estudia los hechos colectivos  y se interesa por lo social, la lengua (en vez de lo individual, la palabra).

Según la inspiración idealista o saussureana, Pierre Guiraud (La estilística, 1955) distingue dos tipos fundamentales de estilística, la genética y la descriptiva. También Roberto Fernández Retamar (Idea de la estilística, 1958) habla de dos corrientes principales: una estilística de la lengua o estilística sin estilo, y una estilística del habla o del estilo, que se corresponden, respectivamente, con la estilística saussureana y con la idealista.

Por otra parte, ambas tendencias de la estilística se relacionan con dos aspectos de la retórica, ya que ésta puede considerarse, por un lado, como gramática de la expresión y, por otro, como un instrumento  crítico, adecuado para estudiar el estilo de textos particulares y los recursos empleados en su construcción.  Y aunque se ha llegado a afirmar que la estilística es una retórica, es distinta de la retórica antigua porque parte de una nueva definición de la función del lenguaje y de la literatura.

1. CORRIENTES DE LA ESTILÍSTICA

El uso del término “estilística” está restringido, solamente, a algunas corrientes concretas de la crítica literaria del siglo XX.

1.1. Pierre Guiraud publica en 1955 (La stylistique), una primera clasificación en 4 tendencias:

  • estilística descriptiva o estilística de la expresión (Charles Bally y la escuela francesa saussureana), que atiende al hecho lingüístico considerado en sí mismo, con especial atención a la lengua.
  • estilística genética o estilística del individuo (Karl Vossler, Leo Spitzer, Dámaso Alonso, y, en general, la escuela idealista), que estudia la expresión en relación con los sujetos que hablan.
  • estilística funcional, que parte de las funciones del lenguaje estudiadas por Roman Jakobson.
  • estilística estructural (Michel Riffaterre, Samuel R. Levin).

Domínguez Caparrós señala que a esta estilística habría que añadir la que Guiraud denomina estilística del habla o explicación de textos (Marcel Cressot, Jules Marouzeau, Charles Bruneau).

Años después, el propio Pierre Guiraud (Essais de stylistique, 1969) modifica esta clasificación y habla de dos tipos de estilística:

ESTILÍSTICA según Guiraud, 1969,  –Peripoietikés, Elena Gallardo

  • estilística del habla o estilística textual, crítica estilística o explicación de los textos (Charles Bruneau, Marcel Cressot, Jules Marouzeau, Michel Riffaterre, Samuel R. Levin)
  • estilística de la lengua en la que se pueden distinguir:

۰estilística descriptiva

۰ estilística funcional

۰ estilística genética.

1.2. Alicia Yllera (Estilística, poética y semiótica literaria, 1974), diferencia las siguientes corrientes

  • estilística gramatical y retórica, que trata de reinterpretar y actualizar la retórica clásica.
  • estilística de la lengua y estilística descriptiva. Charles Bally, Charles Bruneau, Marcel Cressot, Stephen Ullmann.
  • estilística puesta en relación con la historia de la cultura (Erich Auerbach) y estilística individual (Karl Vossler, Leo Spitzer, y Amado Alonso y Dámaso Alonso dentro de la estilística española).
  • estilística estructural y funcional, en que se incluirían distintos estudios de poética y semiología de la obra literaria (Michel Riffaterre, Jean Cohen, Pierre Guiraud, Samuel R. Levin, Lubomír Dolezel).

1.3. Gérald Antoine (Stylistique des formes et stylistique des thèmes, 1968) distingue una estilística de las formas y una estilística de los temas.

  • La estilística de las formas toma en consideración el dato lingüístico en sentido estricto, y estudia, o bien el conjunto de los medios de expresión de que se compone una obra, o sólo aquellos que resultan especialmente pertinentes. Se distinguen a su vez dos corrientes:

۰ Una escuela que considera el punto de vista de la intención del autor (Charles Bruneau, Jules Marouzeau, Leo Spitzer, Pierre Guiraud…)

۰ Una tendencia que tiene en cuenta la posibilidad de recepción y de percepción de esos valores y efectos por parte del lector o del oyente (Michel Riffaterre).

  • La estilística de los temas parte de los significados para, a partir de ellos, descender a los significantes, y al estilo, tratando de rehacer el camino que ha seguido el artista en el proceso de creación (R. Barthes, Georges Poulet, Jean Starobinski, Gaston Bachelard, Michel Foucault, Jean Paul Sartre y Ernst Robert Curtius.

1.4. Helmut Hatzfeld (Estudios de estilística, 1975) distingue entre una estilística de la retórica y una estilística de la expresión, subdividida en estilística lingüística (Charles Bally, Charles Bruneau, Jules Marouzeau) y estilística literaria (Dámaso Alonso). Es partidario de una única estilística, que siempre será una estilística lingüística en cuanto al material analizado, psicológica en cuanto a la motivación, estética en cuanto a la forma exterior del enunciado.

A partir de estas clasificaciones, Domínguez Caparrós (2002, pág.307) diferencia tres tipos de estilística:

  • La crítica idealista en que se incluirían Karl Vossler, Leo Spitzer, Dámaso Alonso, Amaso Alonso.
  • La estilística de la lengua, representada por Charles Bally y autores franceses.
  • La estilística estructural o funcional, donde se incluirían Roman Jakobson, Michel Riffaterre, el Groupe MI.

2. LA CRÍTICA IDEALISTA (o estilística genética)

La estilística idealista considera la literatura como expresión de la individualidad del autor. Se centra en el estudio de los hechos del habla y en la crítica de las obras dentro de su contexto. Es una verdadera escuela de crítica literaria, para cuyos representantes no hay distinción entre el uso individual de la lengua y el sistema lingüístico abstracto. El estudio del lenguaje sólo es posible en su manifestación individual y creativa, y a los idealistas les importa el lado creador del lenguaje (energeia o actividad creadora), que es el que verdaderamente se manifiesta en la práctica. El otro lado (ergon, la obra resultante de esa actividad) sólo es asequible después de una abstracción.

La  estilística idealista  considera que cualquier manifestación lingüística individual, por ser creadora, es estética. De ahí la asimilación de Croce entre lingüística y estética, y que afirme la unidad de la percepción, la intuición y la expresión. Toda obra estética es fruto de una impresión, y lo único que debe hacer el crítico es reproducir lo más exactamente posible la impresión o intuición que dio lugar a la obra de arte.

2.1. LA ESCUELA ALEMANA

a. Karl Vossler (1872-1949) es el representante fundamental de la estilística idealista. En  Positivismo e idealismo en la lingüística (1904) y El lenguaje como creación y evolución (1905) acepta las teorías de Croce respecto al lenguaje.  Para Vossler, igual que para Croce, el lenguaje es ante todo un acto de creación individual, por lo que se asimila con la estética. Pero Vossler no elimina el aspecto social en su concepción del lenguaje, sino que intenta explicar cómo se forma y crea dentro de una lengua en la que, los elementos históricamente conformados, tienen un peso propio.

En Vossler predomina una orientación lingüístico-estética que presta atención a la atmósfera en que el escritor crea su obra, lo cual explica que sus estudios se centren en un autor o una época. Además, es una estilística del habla, porque se preocupa por el lenguaje literario como creación individual,

b. Leo Spitzer (1887-1960) reacciona contra los planteamientos de la corriente positivista en la que se formó. Spitzer cree que a cada nuevo clima cultural le corresponde un nuevo estilo lingüístico, y la estilística le sirve para establecer una relación entre la lingüística y la historia literaria. En 1910 escribe su tesis sobre Rabelais, en la que muestra que el uso de neologismos tiene relación con la tendencia del autor a la creación de un mundo irreal. La influencia del freudismo le lleva a la tesis de que los rasgos característicos del estilo de un autor “se relacionan con centros afectivos (no morbosos, como en Freud) de su alma, con sus ideas o sentimientos predominantes”.

En Lingüística e historia literaria (1948) defiende la importancia de la estilística, y, siguiendo la asimilación que estableció Croce entre lenguaje y estética, Spitzer afirma que el lenguaje literario, al ser el más creativo, sería el más representativo del espíritu de una época. La fundamentación psicológica de su concepción del estilo le permite estudiar la cultura de una nación.

De la misma manera, por medio del lenguaje es posible llegar al alma del escritor; el lingüista y el crítico literario han de encontrar la “causa latente” de los recursos literarios y artísticos que utiliza el creador, y para ello el crítico se ha de servir de las desviaciones respecto a la norma que hay en el texto, es decir, los detalles estilísticos.

Spitzer propone un método (o procedimiento habitual de la mente) para el análisis estilístico de carácter inductivo, al que llama círculo filológico (1955), que vaya de la superficie al fondo interno de la obra de arte, y cuyo objetivo es revelar la unidad interna de la obra.

Pierre Guiraud (La stylistique, 1955) deduce del método de Spitzer, que:

  • la crítica debe ser interna y situarse en el centro de la obra,
  • el principio de la obra está en el espíritu del autor,
  • la obra proporciona sus propios criterios de análisis,
  • la lengua refleja la personalidad del autor, y es inseparable de los otros medios de expresión de que dispone,
  • la obra sólo es accesible por intuición y simpatía.

c. Helmut Hatzfeld se centra en los estilos de época y sus relaciones con otras artes.

2.2. LA ESCUELA ESPAÑOLA

a. Dámaso Alonso (1898-1990) manifiesta sus principales teorías en Poesía española (1950).

Junto a la evidente influencia idealista, está vinculado también a otras corrientes estilísticas. Así, junto a la idea de Croce de la igualdad entre percepción, intuición y expresión, considera a autores como Bally o como Saussure, del que acepta, modificadas, las dicotomías (lengua-habla, significante-significado, sincronía-diacronía). Dámaso Alonso rechaza la dicotomía lengua-habla, pero la acepta por necesidades pedagógicas: “Sólo el habla es real. La lengua no existe. Es una abstracción más, entre el sistema de abstracciones de Saussure”.

La estilística de Dámaso Alonso se basa en la idea de que sólo es posible un conocimiento intuitivo de la obra de arte. Esta intuición puede ser de:

– del lector, que es una intuición intrascendente que empieza y acaba en la delectación,

– del crítico, que puede comunicar sus intuiciones y valorarlas,

– del estilista.

Dámaso Alonso, a diferencia de Bally, considera que la estilística no debe ser una estilística de la lengua sino una estilística del habla. Estilística sería la ciencia del estilo. Estilo es lo peculiar, lo diferencial de un habla. Estilística es, pues, la ciencia del habla […] del habla corriente (estilística lingüística; del habla literaria (estilística literaria). Esta estilística no estudia sólo lo afectivo, como quería Bally, sino el conjunto de aspectos del lenguaje: afectivos, conceptuales e  imaginativos.

Dámaso Alonso señala que todo el que habla es un artista”. El objeto del estudio estilístico es encontrar las  relaciones entre el significado y el significante. La unión de los dos constituye la forma de la obra, que puede abordarse desde el punto de vista del significado (forma interior) o del del significante (forma exterior). EN realidad, Dámaso Alonso desconfía de que mediante estos dos métodos se pueda llegar a la unicidad de la obra.

b. Amado Alonso (1896-1952) trata de establecer un puente entre la estilística de la lengua de Bally y la estilística idealista. En Materia y forma en poesía (1955) incluye dos artículos teóricos de gran importancia –“La interpretación estilística de los textos literarios”, y “Carta a Alfonso Reyes sobre la estilística”–. Considera que la estilística se ocupa de estudiar “el sistema expresivo de una obra o de un autor, de un grupo pariente de autores, entendiendo por sistema expresivo desde la estructura de la obra (contando con el juego de calidades de los materiales empleados) hasta el poder sugestivo de las palabras”.

Amado Alonso no desecha una estilística de la lengua, al estilo de Bally, que sería la base de la estilística de la obra literaria, cuyo objeto es “lo que de creación poética tiene la obra estudiada o a lo que de poder creador tiene un poeta”. Esta estilística ha de centrarse tanto en el producto creado como en la actividad creadora. Para Amado Alonso, los contenidos de la obra son una visión intuicional del mundo.

Domínguez Caparrós señala que se ha calificado la estilística de Amado Alonso de “integradora”, por no olvidar la estilística de la lengua, y por considerar la obra no sólo como actividad creadora, sino también como un producto con sus elementos constituyentes.

3. TEORÍA LITERARIA DE LA CRÍTICA IDEALISTA

3.1. LITERATURA Y LENGUAJE

a. Benedetto Croce considera que la única realidad lingüística que hay son los actos de lengua, y en todo acto de lengua existe siempre una expresión artística o un acto intuitivo de creación. La literatura, la lingüística y la estética tratan la misma realidad, porque lo único que se puede estudiar es el acto concreto: la lengua en acto es igual a literatura.

b. K. Vossler, en la línea de Croce, sostiene que la historia de la literatura y la de la lengua son idénticas, porque el lenguaje, en cuanto actividad productiva (y no receptiva), es arte y el hablar es creativo. Pero el valor  estilístico y  artístico de la lengua surge por una modificación lingüística que tiene mayora poder expresivo cuanto más rara y original sea. Para que se pueda hablar de uso artístico de la lengua tiene que haber una correspondencia exacta entre categorías gramaticales y psicológicas, que permita evidenciar la desviación de la norma. Vossler considera que el valor literario de la lengua consiste en el cultivo de esa desviación de la norma con un objetivo puramente ornamental.

c. Leo Spitzer, desde su perspectiva psicologista, considera que la forma interna es la misma en todos los aspectos de la obra (lenguaje, ideas, trama, composición), pero donde mejor cristaliza es en el lenguaje. La literatura es, ante todo, creación en el lenguaje, y por eso todo aspecto creativo del lenguaje, toda innovación, viene a confundirse con la litera­tura, con el arte literario.

d. Dámaso Alonso también considera que lengua literaria y lengua corriente son sólo grados de una misma cosa, con la única diferencia de que en la lengua literaria se da un uso privilegiado de todos los elementos significativos del lenguaje (afectivos, conceptuales e imaginativos). La especificidad de la obra literaria surge de la intuición.

Téngase en cuenta que, cuando Dámaso Alonso o Spitzer proclamaban el triunfo de la intuición sin método, de la reacción crítica espontánea ante los textos artísticos,  descontaban algo indescontable: el valor de sus propias sensibilidades y de la inmensa cultura literaria de ambos. El trabajo intuitivo de la crítica estilística, cuando caía en manos menos privilegiadas que las de los Alonso o Spitzer, producía sólo resultados triviales casi siempre obvios y al alcance de cualquiera.

(García Berrio – Hernández Fernández, 2004; pág.67)

d. Amado Alonso adopta una posición algo más moderada y afirma que la estilística literaria no puede olvidar la estilística de la lengua. De acuerdo con la crítica idealista, piensa que a toda particularidad estilística le corresponde una peculiaridad psíquica, y define el estilo como uso especial del idioma que el autor hace. Valora el aspecto constructivo de la obra artística y sus contenidos –temas, pensamientos, intuiciones o propuestas doctrinales–, pero lo esencial de la literatura se reserva para el goce estético.

En “Sentimiento e intuición en la lírica” Amado Alonso trata de explicar el proceso de creación poética, que se origina en un sentimiento experimentado ante una realidad determinada, un sentimiento que inmediatamente es captado por una intuición y que se comunica mediante los recursos del lenguaje. Sentimiento e intuición, “son como dos polos eléctricos, recíprocamente imantados” de la creación poética.

3.2. LITERATURA Y MUNDO EXTERIOR

La estética idealista aborda las relaciones entre la literatura y el mundo exterior a partir de la idea de Croce según la cual el arte es una idealización de la naturaleza o una imitación idealizada de la naturaleza, pero nunca una imitación fiel.

a.Karl Vossler considera que la historia socio-cultural y la historia lingüística tienen importantes implicaciones sociales. El historiador de la lengua encuentra en la obra literaria ras­gos y tendencias imperceptibles de un idioma y de una época. Por otra parte, la lengua puede estudiarse históricamente, y entonces se confunde, en su aspecto creativo, la historia de la lengua con la historia de la literatura. El lenguaje aparece “como la expresión característica de una peculiaridad espiritual y como el instrumento adecuado para la creación y participación de valores espirituales”. Así, la literatura, es decir, la lengua en su aspecto expresivo, está estrechamente vinculada a la realidad espiritual y social de un pueblo.

b.Leo Spitzer, en la misma línea, afirma que el espíritu de una nación se confunde con su expresión literaria. Sitúa la estilística a medio camino entre la lingüística y la historia de la literatura, y determina que la lengua es el primer índice de un cambio en la sociedad, especialmente cuando se trata de la lengua en su aspecto creativo, es decir, en la literatura.

c. Dámaso Alonso afirma que “las verdaderas obras literarias no pueden ser objeto de la historia”, pues “la obra literaria (como la artística) es, por naturaleza, una permanencia cristalina, no hay en ella devenir”. Ve en la literatura una esencia independiente de las valora­ciones de que pueda ser objeto a lo largo del tiempo, de manera que no se puede hablar de his­toria literaria y, si se hace, siempre habrá que privilegiar esta “esencia” de tipo intui­tivo frente a las valoraciones históricas:

d. Amado Alonso, por su parte, reconoce la importancia de los factores externos en la creación poética. La estilística se interesa ante todo aquello nuevo que el escritor ofrece a la sociedad (frente a la crítica tradicional, que se interesaba más en señalar lo que el autor debía a la sociedad).

3.3. LOS GÉNEROS LITERARIOS

a. Benedetto Croce se opone al historicismo y al intelectualismo en la estética y rechaza la doctrina de los géneros literarios y artísticos llegando a negar su existencia. Diferencia dos órdenes de hechos: los del plano individual de la intuición y la expresión y los del plano de la lógica y el pensamiento universal. El ámbito de la literatura y de las obras de arte perteneces, en su individualidad, al primer plano y, por tanto, es inefable lógicamente. El pensamiento lógico, en el que se sitúan los modelos teóricos y taxonómicos generales, como la clasificación de los géneros literarios, pertenece a la ciencia y no a la estética.

Además, en un análisis estético no ceben las diferencia entre lo subjetivo y lo objetivo, entre lo lírico y lo épico…; lo que el análisis esté­tico debe explicar es si una obra es expresiva y qué es lo que expresa, es decir, su intuición originaria.

b. Karl Vossler, en la misma línea, reconoce un cierto valor a los géneros y a otras clasificaciones teóricas similares, por su utilidad para una categorización comparativa de las obras de arte. Pero considera que estas clasificaciones teóricas, en el campo de la estética no aportan nada esencial a la comprensión de la obra “en su significa­ción singular” (1923)

c. Dámaso Alonso intenta una tipología de las obras literarias basándose en tres aspectos (A = afectivo; B = imaginativo; C = con­ceptual), de cuya combinación resultan seis tipos, según  el que predomine:

ABC               BAC           CAB

ACB               BCA           CBA

Esta tipología carece de validez cuando se intenta una aproximación a la obra “única” y no sirve para entender a cada poeta ni a cada poema, cuya comprensión exige la perspectiva de la intuición.

3.4. CIENCIA DE LA LITERATURA

a. Benedetto Croce considera el lenguaje como expresión, y que, al no poder diferenciar las expresiones, la Estética –ciencia de la expresión- y la Lingüística –ciencia del lenguaje- son lo mismo: Aunque no sea fácil siempre, es siempre posible reducir las cues­tiones filosóficas de la Lingüística a su fórmula estética (Estética, 1902).

Como escribe Domínguez Caparrós (2002, pág.323)  para Croce no habría, consiguientemente, una ciencia especial de la literatura, tal y como nosotros la entendemos, sino una cien­cia general del lenguaje como expresión, en la que cabría lógicamente lo que se suele entender por literatura.

b. K. Vossler reconoce la posibilidad de una ciencia basada en el conocimiento simple y profundo de la unidad originaria de poesía y lenguaje, que sería la lingüística, la cual no marcaría diferencias, en la línea de Croce, entre lenguaje y literatura. Por tanto, no es necesaria una ciencia especial de la literatura.

c. Leo Spitzer tampoco diferencia entre la ciencia que estudia el lenguaje y la que estudia la obra literaria, pues lo único que distingue ambos campos de estudio es el matiz creativo de la obra literaria. Lenguaje y estilo vienen a ser lo mismo, de manera que el lingüística y el crítico literario comparten un mismo objetivo, que no es otro que buscar la causa de la creación estilística.

d. Dámaso Alonso es escéptico respecto a la posibilidad de una ciencia de la literatura. Si la esencia de la obra de arte y la obra literaria es su individualidad, y ésta sólo se puede conocer de manera intuitiva, quedaría descartado el conocimiento científico, que consiste, precisamente, en la búsqueda de similitudes, en las generalizaciones y en el establecimiento de leyes universales. Pese a la posibilidad de establecer una tipología fundada en la existencia de elementos semejantes en distintas obras literarias, esa “ciencia” no llegaría a la esencia de la obra literaria.

La estilística es la única vía de aproximación a la ciencia literaria, y Dámaso Alonso distingue la estilística lingüística (estudia el habla corriente) y la estilística literaria (que estudia el habla literaria, en sus aspectos conceptuales, imaginativos y afectivos). La estilística es “un ensayo de técnicas y métodos; no es una ciencia” (Poesía española, 1950)

e. Amado Alonso intenta una síntesis entre estilística de la lengua y estilística literaria. Para él, la estilística se sitúa dentro de la lingüística por cuanto que no hay una ciencia literaria especial y autónoma respec­to a la ciencia del lenguaje. La estilística literaria sería un tipo de acercamiento basado en el estudio del estilo, cuya finalidad es “llegar al conocimiento íntimo de una obra literaria o de un creador de literatura” (Materia y forma en poesía, 1955).

3.5. MÉTODOS DE ACERCAMIENTO A LA OBRA

a. Leo Spitzer presenta el método llamado “círculo filológico”, de carácter inductivo, así como de su idea del método como un “procedi­miento habitual de la mente”.

En su libro metodológico principal, Lingüística e Historia literaria, Leo Spitzer describía el análisis del texto como un proceso circular que, iniciado por una impresión global de lectura atenta, procedía después a través del desmenuzamiento detallado de rasgos y figuras según niveles, hasta establecer la conclusión como corroboración, más o menos modificada, de aquella impresión primera. El modelo así descrito por Spitzer como círculo filológico o hermenéutico detalla en realidad el método racional analítico-siintético. (García Berrio- Hernández Fernández, 2004; pág.75)

b. Dámaso Alonso llega a la conclusión de que los métodos de análisis no pueden ajustarse a unas normas y un criterio racional, que “para cada estilo hay una indagación estilística única, siempre distinta, siempre nueva”. La única técnica estilística posible, “es un afortunado salto, una intuición” (Poesía española, 1950).

c. Amado Alonso considera que la base técnica de todo estu­dio de los estilos literarios tiene que ser el conocimiento especializado de los valores extralógicos y los procedimientos sugestivos del lenguaje, para poder llegar a conocer la intención del autor: la estilística debe ocuparse de estudiar el sistema expresivo de un escritor. En este sentido, la estilística de la lengua ha de ser previa a la estilística de la obra literaria.

Afirma que son requisitos de la crítica estilística el ser inmanente –“Hemos de interpretar lo que hay allí, en el poema mismo”– y el no diferenciar el fondo y la forma.